domingo, 30 de agosto de 2009

Bella y lujuriosa

Bella.
Como la noche en Roma con el Vaticano ardiendo.
Una multitud celebratoria se concentra en las plazas.
No hay orden.
Solo masas reunidas en grandes asambleas humanas,
Hablando la lengua del caos.
Allí donde había tumbas y seres sometidos a la maquina,
Hay soviet reapropiándose del tiempo.
Es la constitución de la esperanza violenta que reclamaba Mallarme.

Bella
Como un mar enfurecido
Que despoja a los marinos de sus barcos
Y los lanza a navegar eternamente en busca de una ballena blanca
Que anida en sus pesadillas.

Bella
Como una mujer tatuada,
De pelvis afeitada
La mirada fría.
Amante alucinada sin corazón.

Bella
Como la lava de un volcán
Despreocupado
Que realiza su tarea de destrucción
Bajo la atenta mirada de las estrellas.

Bella
Como la cocaína derramada sobre el espejo
En un dialogo lucido y lujurioso
Develando los secretos tiranos que anidan en lo más oscuro del corazón.

Bella
Como una cerveza helada
En la madrugada
Curando heridas de un viejo amor.

Bella
Como la puta joven de Ferreira Goulart
Gritando sus orgasmos en la Alvorada.

Bella y lujuriosa
Como acto subversivo.


.

sábado, 29 de agosto de 2009

Elogio de la critica y el onanismo


El asunto comenzó la noche anterior. Me había juntado con una amiga y consumimos unos filetes de acido lisérgico y cerveza fría. Ella se retiro pronto a la casa del novio yo a mi departamento en Caballito donde intente dormirme. Tarea imposible, pronto el acido, que resulto fuerte, comenzó a subir y un sueño recurrente de hombres apiñados en camiones, gritan desesperados por salir y aquellos que lo intentan son atraídos por brazos fuertes que los vuelven a engullir. No marchan a la guerra, son hombres desesperados por trabajo que viajan apiñados y la asfixia y el amontonamiento los va matando. Cuando desperté sudaba a mares. Me bañe y fui por un café de desayuno. A pesar del invierno un calor veraniego reina en Buenos Aires. Compre la Ñ interesado en la nota central sobre Rodolfo Fogwill, para mi gusto uno de los mejores escritores argentinos en actividad, y lo leí sentado en un banco de Parque Rivadavia frente a la fuente sobre la calle Doblas que escupe un chorro de agua constante que para las almas del barrio representa la frescura del espacio abierto pero a mi me parece un gran videt donde las viejas cachondas y siliconadas que gustan hacer como que hacen ejercicio y abrazarse a los árboles y besarlos y los señores que acompañan los señores que corren por el parque tranquilamente se podrían limpiar el culo, las vaginas y las pijas manchadas de poluciones espontáneas y los flujos derramados por la calentura. Fogwill hablaba de los libros alcancías, hechos para juntar monedas en la lucha por la supervivencia. Pero que va. Mi vida es una vida alcancía donde nunca puedo juntar lo suficiente para dejar de pagar deudas, lo que me lleva a gastar lo poco que tengo en comer y drogarme y pagar el alquiler.
Fue en esa situación que se me ocurrió escribir un elogio a la crítica literaria y pensé por titulo: Al que no le gusta lo que escribo, que me chupe bien la pija. Epa. Me frene en seco, y se me paro pensando en un muchachote invitándome a semejante faena y los deseos masturbatorios me hicieron desistir. Así que busque una variación: Si no te gusta lo que escribo, sóbame la verga. Pero me sentí en la misma tónica y pensé que a los poetas adoradores del amor y la moral cristiana les podría parecer una falta de respeto. Lo que me llevo a la variación: Léete esto y si no te gusta mámate esto. Pero no. Evidentemente la idea fija y masturbatoria del sexo oral me comía la cabeza. ¿Comer? Puede ser. Léela y si no te gusta cómela. Y los labios carnosos de una vieja amante se me vinieron en mente y abandone la intención. Fue en ese momento que decidí escribir, con la resaca del acido encima y el deseo alucinatorio de una pequeña orgia latente. Ahora voy a masturbarme.

viernes, 28 de agosto de 2009

Suspiros

Suspiros por amor
Suspiros por cansancio.
Suspiros de monja
Ante las bolas del fraile

La actualidad de la barbarie


“El surrealismo se ha acercado más cada vez a la respuesta comunista. Lo que significa: pesimismo completo. Desconfianza en el destino de la literatura, desconfianza en el destino de la libertad, desconfianza en el destino de la humanidad europea, pero sobre todo desconfianza, desconfianza y desconfianza en todo entendimiento: entre las clases, pueblos, individuos. Y sólo una confianza ilimitada en la I.G. Farben y en la pacífica modernización de la Luftwaffe.”
Walter Benjamin
Cuando la crisis del ’30 estallo y los inversionistas de la bolsa se arrojaban al vacío.
Cuando el capital colapso y el genio de Chaplin y Orsons Wells desnudaba en Monsieur Verdeux la profunda necesidad del capital de recurrir a la barbarie.
Cuando fueron derrotados los proletariados de Alemania y España.
El mundo hablo el lenguaje de los obuses y los cañones despedazando los cuerpos en los campos de batalla europeos y asiáticos.
Se instauro la lengua de la barbarie y la banalidad de la muerte.
Un borracho como Winston Churchill arengaba: “no tengo nada que ofrecer más que sangre, sudor y lagrimas”.
(Obviamente no era su sangre, ni su sudor, ni sus lágrimas las que empaparían las tierras del viejo imperio)
Un criminal como Hitler azuzaba a sus ejércitos para destruirla comunismo y enviaba a los campos de exterminio a todo un pueblo.
(Y la mecánica implacable de los Panzers y los uniformes impecables de la SS mostraban la majestuosidad de la prepotencia nazi)
Un frío burócrata como Stalin, que había liquidado a los viejos bolcheviques y los más brillantes lideres militares aseguraba que la diferencia entre un muerto y millones la constituía el hecho de que el primero era una tragedia y millones una simple estadística.
(Y el sueño del socialismo como la libertad y la igualdad dejo lugar a los gulags, la policía secreta y la hoz y el martillo cortando y golpeando los huesos y dientes de sus opositores)
Los norteamericanos, primero con el buen Franklin D. Roosveelt entrando en guerra pensando en la gigantesca China, y luego Harry Truman proclamado la victoria del imperio norteamericano ordenando tirar las bombas en Hiroshima y Nagasaki.
(El coronel Paul Tibbets que había bautizado al B 29 que llevaba la bomba como Enola Gay en homenaje a su madre, comento a su copiloto ante el ascendente movimiento del hongo “mira como sube esa hija de puta”, recibiendo como toda respuesta del capitán Robert Lewis “que menudo pepinazo”)
El presente se presenta libre de aquellas ruinas y catástrofes, de los cuerpos mutilados y la sangre derramada. Nadie quiere recordar la barbarie. La lógica tranquilizadora de la banalidad del terror oculta que este mundo fue parido en Auschwitz, Hiroshima y los genocidios de las dictaduras que Estados Unidos alentó durante la posguerra. No faltan las voces optimistas que claman la superación armónica de los conflictos. Que olvidan la sentencia de Churchill quien reclamaba que si es el pasado “lo único que podemos juzgar, tenemos, ciertamente, motivos para sentirnos inquietos”.
Deberíamos preguntarnos si la crisis de los ’30 y la derrota de las revoluciones llevo al capital hasta estos extremos. ¿Porque esperar algo distinto sin revoluciones aun a la vista, sin fuerzas sociales capaces de detener el retorno de la barbarie?. La única respuesta realista no es entonces esperar que el capitalismo se sobreviva. Sino preparar el momento en que acontezca “el instante enorme de la llegada de la madurez, para la hora en la que el pánico y la fiesta, reconociéndose como hermanos, tras una larga separación, se abracen en un levantamiento revolucionario” (Walter Benjamin)

jueves, 27 de agosto de 2009

Pequeña oda al poeta negro de Antonin


Antonin:
Las convulsiones de la vida
Ocupan al poeta negro.
(Junto al seno de doncella que lo obsesiona)
Mientras jaurías rabiosas de corderos
(Duros corazones de vinagre,
Que no arden en preguntas)
Se abalanzan contra el lobo enamorado
Que simplemente le canta a la luna.

lunes, 24 de agosto de 2009

Para una critica de la hegemonia de la imbecilidad


La hegemonía de la imbecilidad humana es indiscutible. Del latín imbecillis, la real academia española la define como alelamiento, escasez de razón, perturbación del sentido. La lengua popular identifica la imbecilidad en igual medida con la soberbia del ignorante y el arribista. Lo que para la definición culta seria la de estúpido –del latín, stupidus- que para la de la RAE significa necio, falto de inteligencia. Es claro que el imbécil, y acotémonos en este termino porque no necesariamente el imbécil es un ser carente de inteligencia sino de agudeza y sensibilidad, tiene mejores condiciones para el éxito que el talentoso. Recordemos la sentencia del gran Oscar Wilde sobre aquello de que el éxito no es sinónimo de talento y tenemos una aproximación al porque de la hegemonía de la imbecilidad.
Profundicemos. El capitalismo y su lucha de todos contra todos hacen del arribismo y la mediocridad una vía de supervivencia. El talento en el capitalismo es una mercancía al servicio de reproducir la imbecilidad del exitoso como modelo infinito de vida. La condición para ser alguien dentro del sistema, que es un orden jerárquico basado en la propiedad, su gerenciamiento y la reproducción piramidal e innecesaria de una escala de ordenes y mandatos sociales que naturalizan …la propiedad y el dinero, es renunciar a una inteligencia critica y asumir la estupidez de mandatos huecos e intolerables como fundamento de vida. Modas, subculturas, costumbres, pensamientos, hasta los hábitos sexuales y problemas psicológicos son formateados por el fetichismo de la mercancía donde el que más tiene o desea tener es el más exitoso y donde el que menos tiene –y peor aún el que menos desea tener- es un perdedor nato. La inteligencia en el capitalismo, es en primer lugar aceptar sus reglas y leyes. De aquí las características del imbécil social, necio con respecto a entender razones que vayan más allá de lo socialmente establecido, moderado en su actitud frente a la vida, correcto o desaforado pero siempre vocero del sentido común y la espera de la oportunidad, soberbio de la nada como pocos, uniformado en los cliches del grupo social al cual pertenece como señal de distinción. La imbecilidad erotiza a los imbeciles, que confunden el goce sexual con eyacular un poco de moco blanco o con un orgasmo fingido. No importa el goce sino la posesión del imbécil, sinónimo de la corrección social o la búsqueda del éxito.
Este tipo humano se reproduce en todos los ámbitos porque es hegemónico. Son el molde social a reproducir. Que se entienda, así como los capitalistas son una pequeña minoría, los imbeciles también son minoría, pero como buenos reproductores de los mandatos “naturales” del orden y el fetichismo mercantil, los imbeciles imponen su impronta en la vida y las conductas sociales. Y así encontramos imbeciles en todos los ámbitos. En el arte reproduciendo hasta el hartazgo el modelo de creador de obras que siempre giran sobre los mismo. Poetas obtusos empalagados por no decir nada cuando hablan del amor. Opinólogos que opinan con la lengua de que manda en nombre de la independencia de criterio del individuo. Clasemedieros que se creen portadores de verdades únicas recubiertas de mierda como toda verdad nacida del poder. Los imbeciles en general ocupan un cargo intermedio en la maquinaria jerárquica de los macropoderes y de ahí su soberbia nacida del palo otorgado por el jefe en compensación por la alcahuetería. Lamentablemente hasta en los sectores revolucionarios que abnegadamente y lucidamente comprometen su existencia en la lucha por derrotar al capitalismo, que es la negación teórica y militante del régimen social. Quien no ha conocido algún dirigente o cuadro político que reproduce ordenes sin pensar y que representa la idea de que el silencio frente a los dirigentes y la bajada de línea como orden divina son los fundamentos del buen dirigir, a diferencia del consejo de aquel viejo político que decía que la cualidad del dirigente era la sensibilidad para dar cuenta de las cosas –dirigir es prever decía Illich Ulianov- y la imaginación para resolverlas –llevarla al poder era la consigna del Mayo Francés-. Son los que prefieren dar pescado antes que enseñar a pescar al hambriento. Quien no se ha sorprendido por la justificación de este tipo político por las necesidades de la organización. Aún en la subversión la imbecilidad deja su huella.
Así que sigamos el viejo consejo de Groucho Marx, si habla como estúpido y parece estúpido, no se confunda, es estúpido. Hacer algo distinto de usted depende.

viernes, 21 de agosto de 2009

La persiana de la moral


La persiana moral no puede clausurar el deseo.
Por suerte.
Será por eso que ella,
Que no llamaba mucho la atención,
Salvo por un culo enorme y unas tetas pequeñas
De pezones grandes y endurecidos,
Después de tomar unos pases de cocaína,
Con su novio y unos amigos.
Me agarro la pija con la mano en medio de la calle,
Sorpresivamente.
Su novio iba veinte pasos adelante distraído.
Me arrincono contra una pared,
Me bajo la bragueta y empezó a chuparla.
El novio se perdió en la esquina.
Justo paso un patrullero.
El brazo armado de la moral se hizo el distraído.
Y el deseo te da sorpresas.
Ella la tragaba y pasaba su lengua
Con violencia y a un ritmo continuo.
Aquello me excitaba demasiado.
Ella no llamaba mucho la atención
Ya lo dije.
Pero la persiana pesada de la moral
Termino manchada de semen arrancado
A la noche
Por una lengua bendita.