jueves, 23 de mayo de 2013

invierno-primavera


Bebiendo café en el bar de la esquina
de monroe y triunvirato.
La tarde es fresca
-el general invierno
se aproxima-
yo llevo puesto
mi gorra negra
mi chalina violeta
mi buzo rojo
mis uñas azules.
Desde que sali de la clinica
así son las tardes,
una pequeña rutina
de enfermo de sida.
El muchacho que me atiende
es hermoso
y tiemblo cuando se aproxima
de solo pensar en su mirada
-dulce como el aroma del caramelo
recién hecho-
le pido un café
y lo veo irse.
Desearía que algun día me diga:
-a la mierda con el café,
solo quiero echarte un polvo
y yo me abriría
como una rosa en primavera
aunque sea el más crudo invierno
y la muerte arrasara
con todas las flores de la tierra.

jueves, 2 de mayo de 2013

insomnio


No puedo dormir. Intento leer los Escritos de Antonio Gramsci sobre el Risorgimiento. Me queda aquello de que el termino intelectual viene de clerigo.  Pienso en su carga oscura y en su reproduccion laica al campo de la academia y la politica. Quiero dormir. Cuando lo intento una serie de imágenes se apoderaron de mi pensamiento.  Corria, no recuerdo como iba vestido, si iba vestido o estaba, si tenia cabello, si tenia barba o era un simple reflejo de alguien en tension corriendo hacia algun lado, como huyendo de cuerpos que me son cercanos y extranos a la vez. Sudaba y flexionaba mis piernas, me agotaba en la carrera. Un incendio sucede de fondo. Pero yo no evado el incendio busco ir hacia el y quienes me persiguen alejarme. De golpe siento en mi vientre el ardor de un sexo de mujer me sacudo con espamos como si me estuvieran penetrando, gimoteo.  Me abrazo fuerte al cuerpo de mi novio para encontrar una respuesta. El esta dormido.
Me levanto a tomar te y fumar marihuana.  Me siento a escuchar opera. Me gusta saltar de aria en aria. De repente suena una sublime catarata de dolor y ansia de libertad, es posterior al primero de mayo asi que es apropiado, es  el coro de esclavos del Nabucco de Giusepe Verdi; el corazon se me estremece. Brotan lagrimas y calor en mis mejillas. Salto a Mozart siento el odio, la furia y el dolor de la muerte con la Reina de la Noche.  Pero cuando llego a Carmen interpretando La habanera y la veo refrescar su cuerpo en agua y sentenciar que el amor es un pequeño gitanillo que huye de la ley, me desarmo, siento una llamarada de pasion que me desborda, me transporto a sus fibras mas intimas, soy sus nervios y su deseo.  
Son las 5:50 am y el amanecer no aclara.  Me paso a Nina Hagen (no me canso de pedirselo: meame en la boca Nina y decime putito). Me pregunto si Gramsci en la carcel milanesa de San Vittore se habra permitido dudar de aquello que lo hacia irreductible. Si habra temido a la muerte o al fin del amor o habra pensado en el suicido en lo mas oscuro de su derrota.  Escribir para vencer a la derrota, reflexionarla, reconocerla en toda su dimension. Escribir para vencer a la muerte. El arte vence a la muerte y la revolucion es arte, el trabajo humano es arte puro banalizado por los que ven todo como mercancia.
Quiero entregarme los brazos de un muchacho que me cante como Leonard Cohen, I’m your Man:
Si quieres un amante
Voy a hacer cualquier cosa que me pidas  
Y si quieres otro tipo de amor
Yo soy tu hombre
(…)
Y me gustaría caer a tus pies
Y me gustaría gritar a tu belleza
Como un perro en celo
Y me arrastraria a tu corazón
Y me desgarraria en tu sabana
Yo diría que por favor, por favor
Yo soy tu hombre
Intento ir a dormir. Buenos dias.

domingo, 28 de abril de 2013

faroles en las esquinas


una mirada como la estela de una estrella
siempre seria pasado
una luz a destiempo
un estallido
un universo inconcluso.

Orbitas
cortadas
por una navaja de afeitar
un loco con bombín
corbata moño
un perro andaluz
se pasea frente
a un piano sangrante
una mujer sonora.

mirar con el ojo desnudo
la desnudez
del vacío
ruinas y catástrofes
y andamios alzados hacia las estrellas
lechos con amantes
y las tumbas con flores
viejas con dientes rotos
gatos sobre los tejados
y meadores
en los faroles de las esquinas.

viernes, 26 de abril de 2013

la marica se desvanece


El buen sentido del perverso. Hay un atardecer violeta y se filtran tras las nubes y los techos los primeros destellos de estrellas. Pequeños estallidos iridecentes de viejos planetas consumidos por fuego y hartazgo. Sobre el lecho de enfermo
la marica se desvanece.
Sobre la larga cabellera ceniza la sombra se hace aún más sombría. Oscuridad y luz violeta, estrellas, sol (corre la marica detrás del sol que vuelve y vuelve por a sorprenderlo por su espalda).
Un poeta en Nueva York espía desde el borde de la Quinta Avenida el porte sobrio del cochero. La misma luna ilumina Granada. Y el buen ojo del culo de Allen Ginsberg clama por que den por culo a los buenos maricas de la CIA.
El medico hace su entrada en escena. Guardapolvo intachable, cabello blanco
 -Estudiaremos.
-Explíquele a ellos por favor.
-Y quienes son ellos.
-Mi hija, mi ex mujer y mis dos novios.
Es una pequeña comedia de enredos, la figura del puto en la clínica católica. (Penélope: -La Esperanza, a qué clase de hijo de puta se le ocurre ponerle a una clínica La Esperanza? A un hijo de puta católico).
Caldo de verduras (en el caldero hierven las ultimas tripas de alguien que cayó por curiosidad, espiando a la sudorosa dama de la cofia y el cucharón entre el zapallo y las zanahorias. No tuvo tiempo de explicarse con la fuerza y precisión de un carnicero ella los destripo y vertió sus huesos y vísceras al aceite hirviendo).
El muchacho inflado y amarillo, los ojos desbordando las orbitas, la bilis de una vida insegura. Revienta el hígado, los vasos, mierda y veneno.
Hola señora morfina. Necesito de usted las dulces caricias de una nana que me lleve de viaje allá lejos, donde no hay tiempo ni espacio ni lugar ni color ni luz ni nada que se materialice. Un simple punto oscuro más pequeño que un grano de arroz.  Allí esculpido en letras góticas el Zaratustra de Nietzche.
La marica se desvanece
en prados donde yacen viejos ejércitos perdidos y recuerdos rotos de los desterrados. Pálidos rostros hambrientos con grietas y cicatrices, testigos que aún no han hablado.
Juguetean en el andamio aquellos obstinados constructores de sueños (la eternidad por los astros proclamo August Blanqui con tanta fuerza como la técnica de la barricada).
La marica se desvanece
El sexo de húmedo muchacha el orín los bronceados cuerpos de los hombres de mar. Tejen las manos fuertes del que hila redes puntos precisos y movimientos constantes. Es una escollera, un porro frente al viento frio del mar.
Teje el tejedor la mortaja del anciano y las ropas del recién nacido. Odra en la montaña sus recuerdos de cordillera. Su amante el viento, su odio su némesis su garabato de un tiempo perdido.
La marica se desvanece
El doctor la doctora el enfermero en escena. Tres pinchazos a la medula las lágrimas.
La marica se desvanece.
Se deja ir por un pedazo de almohada hacia un lugar donde todo dolor este perimido. Donde todo recuerdo proscripto todo deseo una estrella fugaz. 

jueves, 4 de abril de 2013

el viejo Verlaine


bajo el sol y acurrucado a orillas del mar
(¡la eternidad!).
duerme en la playa
su sueño de borracho
el joven Rimbaud.
besar su nuca y labios
tragar su semen
licor más potente que el laudano.
brindis de palabras que arden
y descubren el corazón oscuro
de lo que acontece.
sangre
nuestra mascara de guerra
en las calles de la Comuna.
dulce violencia
del viejo Verlaine,
masturbandose enloquecido
alucinado de opio
mientras el tiempo se disuelve.

lunes, 1 de abril de 2013

vaciar botellas


No fue un tango, ni milonga (fragmentos de ella se esparcen en el eter y los espejos).
No fue el producto ni del odio ni del amor.
Quizás allá sido a causa de una tarde gris de otoño, de los arboles desprendiéndose de sus hojas sobre calle uno frente al colegio Nacional..
Un té con facturas, una pequeña reflexión sobre el ultraizquierdismo.
Un insulto al Papado.
Pesadez fastidio vacío cha cha cha.
Quizás allá sido la cautivante morena ebria susurrando en portuñol o el joven trotskista elevando a programa sexo y revolución.
O los ojos negros negros penetrantes como el filo de una navaja afilada o una risa interminable y estruendosa o simplemente el paseo del gato sobre las rodillas.
Que se yo.
Pueden ser y no ser tantas cosas.
Puede arrojarse todo al cubo de basura de la nada y empezar de cero.
Vaciar botellas por el simple gusto del vacío el llamado insoportable de la sed.
Puede ser la tristeza del coqueteo con el dolor y con el éxtasis.
La perdida de todo significado.
Incongruencias.
Deletreos morbosos.
Una erección frustrada por el exceso de poesía (como una poesía frustrada por el exceso de erecciones).

jueves, 28 de marzo de 2013

promesas


Siempre es de noche
cuando llaman a la puerta
el amor se esfuma
como un humo leve.

Serpentean las luces sobre la pared
iluminando el paso de las cucarachas
y el tren de fondo
en la estación Drago
donde duermen
desamparados 
en los andenes
y se pasean las ratas.

Las guerras perdidas
y las guerras por librar
se confunden
celebrando muertos
y llorando por sus heroes.

Los libros callados en el rincón
el porro humeante
la verdad inmutable
sin animarse a ser pronunciada.

Mientras
la muerte
te invita a un trago
y mirandote a los ojos
promete volver.